ABRIR

siempre

Abrir los ojos como reconocer que la mayor parte del tiempo miramos sin poder apreciar que hay más allá de la superficie; y reconocer que la superficie es apenas la primera de muchas capas de eso que llamamos realidad. 

Admitir que en general vemos a las apuradas, casi como si tuviéramos cerrados los ojos, y que así damos origen a prejuicios, posturas impulsivas y muchas certezas frágiles que habremos de cuestionar si en verdad queremos abrir los ojos.

Verdades de la posverdad

En la era de la información se nos da tan fácil como acceder, modificar y producir datos. 

Cada pregunta que nos hacemos genera automáticamente miles de respuestas instantáneas para que podamos elegir y sin demasiado esfuerzo, retransmitir en forma de posteos, videos, historias, comentarios. 

A veces siquiera necesitamos pensar en algo, porque alguien nos re-envió un mensaje que nos parece atractivo “robar” en un compartido, en un re-envío, en un re-posteo, en un re-tweet.

Justo ahora que teníamos “solucionado” el problema de la escasez informativa, que ya no necesitamos dedicar tiempo a hojear un diccionario ni verificar en qué volumen de la enciclopedia quedan las cosas. Ahora nos enfrentamos al problema de cómo distinguir la mejor calidad de información entre entre una infinidad de opciones. 

Para colmo, internet no fue lo único que cambió en estos últimos 40 años.

También cambió cuanto importa la participación ciudadana, el ejercicio de derechos humanos, el acceso a políticas sanitarias y el cuidado del ambiente… pero a pesar de importar, todo comenzó a ser cuestionado, y lejos de resolverse, se instalaron cada vez más debates, cada vez más polarizados, entre posiciones extremas a favor y en contra.

Antes podíamos tener razón, o equivocarnos, pero en el 2021 todo parece tener tribunas.

La superabundancia informativa y la permanente  relativización/polarización contribuyeron enormemente a la consolidación de lo que conocemos como posverdad.

 

Mentira la Posverdad

Mientras siempre hubo gente que trabaja para transformar la realidad, hoy como nunca hay personas dedicadas a transformar lo que percibimos como realidad, dejando el resto intacto.

Asesores de campaña, hackers de tendencias, especialistas en manipular hechos objetivos con el fin de cambiar la opinión pública e influir en las actitudes de segmentos específicos de la sociedad.

La verdad no importa, solo importa que se se imponga la consigna y que un número elevado de personas se identifique con ella.

Mientras el tiempo vuela

La velocidad actual nos obligó a tomar decisiones sobre la marcha,cada vez más rápido, sin evaluar apropiadamente qué podría salir mal.

“Nunca lo vimos venir”, “Quién lo hubiese imaginado”, “Si hubiera sabido” y muchas otras se volvieron frases más comunes que hablan de nuestro propio nivel auto-impuesto de incertidumbre.

A su vez, en medio de la postverdad, nos habituamos a la desconfianza y la impotencia frente a injusticias ajenas, incluso dudando de aquellas donde fuimos víctimas.

Somos la sociedad de la ansiedad, del individualismo, de las negligencias, las broncas y los tribalismos. En ella vivimos como individuos aislados, con muy poco tiempo para dedicar a nuestras vidas y afectos, siempre debiendo prestar atención al trabajo y las obligaciones.

Sentimos que se hizo tarde, que se agotó todo. No hay fórmulas, no existen garantías. El mundo está plagado de problemas sin remedio,

“¿Qué le vas a hacer?”

El punto de inflexión

Era imposible parar las cosas cuando en marzo de 2020 lo imposible cambió.

La pandemia no pidió permiso, y de un día para el otro el virus paralizó la actividad global.

Podemos entonces hoy,  desde la distancia, re-evaluar nuestra conducta, mirarnos al espejo y ahora -con los ojos abiertos – someter a análisis toda verdad “a las apuradas”, toda realidad antes llamada irremediable.

Tomar hoy decisiones que reduzcan consecuencias negativas mañana; y sobretodo, que nos enseñen en el camino nuevas formas de superar obstáculos, de aprender, de compartir y de convivir.

Ahora que abrimos los ojos, es hora de contar historias (paso 2 de 3).